¿Y LA RECOMPENSA PARA CUANDO?



Dios promete recompensar nuestro esfuerzo, nuestra espera y nuestra fidelidad. Pedro le preguntó una vez a Jesús: Señor, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? En otras palabras, Pedro le estaba diciendo:  Jesús, después de dejarlo todo, ¿qué recompensa vamos a tener?

Pedro quizás fue un poco atrevido pero Jesús no lo criticó por ello, ni lo juzgó, ni lo reprendió por saber que recompensa tendría al haberlo dejado todo por Él.

Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Mateo 19:27-29

Lo que realmente Jesús le estaba diciendo a Pedro y a todos, es que la bendición que obtendremos será mucho más grande que cualquier sacrificio y que cualquier espera que hayamos tenido porque vale la pena ser fiel, vale la pena esperar en Dios.

Hebreos 11:6 dice que Dios es galardonador de los que le buscan.

Así como Josué y Caleb, que mientras el resto del pueblo se quejaba, ellos dos se mantuvieron fieles, confiando en Dios, y Él les premió dándoles una nueva tierra.

Fidelidad, como Abraham, que creyó a Dios aunque las circunstancias que estaba viviendo le fueran contrarias. Y Dios le recompensó dándole el hijo de la promesa.

Como Moisés, que rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón. Considerando más grande lo que tenía en Dios que las riquezas de Egipto. Lo hizo así porque tenía su mirada puesta en la recompensa. Hebreos 11:24-28

Como Job, que no renunció a su integridad a pesar de las dificultades que enfrentó y luego Dios le devolvió el doble de todo lo que había perdido. Aprendamos a resistir hasta el final y a esperar la respuesta de Dios, esperemos tranquilos y confiados en Él.

Filipenses 4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

No nos desesperemos, tengamos la seguridad de que Dios atiende nuestra oración y nuestra necesidad.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32

Servirle a Dios trae su recompensa, la espera en Dios y la fidelidad a pesar de las circunstancias siempre valdrá la pena

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