DE ESCLAVO A GOBERNADOR
Génesis 37:1-4 (RVR60)
José, era uno de los doce hijos de Jacob, era el favorito de su padre. Sus hermanos lo odiaban por esta razón y lo venden como esclavo a unos comerciantes egipcios pero años más tarde se lo encuentran como gobernador de todo Egipto.
Como adolescente, José confiaba demasiado en sí mismo. Todo esto sumado a que era el hijo favorito de su padre, Dios le habló en sueños, era alguien insoportable para sus hermanos y eso hizo que al final conspiraran contra él.
Pero toda esa seguridad que él tenía, Dios tuvo que trabajar con él a través del sufrimiento y José tuvo que tener un encuentro personal con Dios para poder sobrevivir a lo que le esperaba más adelante.
José entendió que cuando añadió la sabiduría de Dios a la confianza, todo lo que hacía prosperaba y que se ganaba el corazón de los que conocía como de Potifar, de el carcelero y años después de sus propios hermanos.
Puede que a veces nos hayamos podido sentir identificados con José, alomejor nos han traicionado algún familiar, algún amigo, hermano, o nos hayamos visto tentados sexualmente, castigarte por hacer lo correcto, que se olviden las personas de ti después de haberlas ayudado, etc.
Por medio de José, aprendemos que el sufrimiento por muy injusto que sea, desarrolla en nosotros un carácter firme y gran sabiduría.
Cuando estés enfrentando dificultades en tu vida, adopta una actitud como la de José y sé consciente de que Dios está contigo.
Debemos seguir el ejemplo de José porque:
1. Siempre tenía una respuesta positiva. No preguntó por qué sino que debo hacer ahora? Ej: (Génesis 39:1-6). José estaba acostumbrado a otra vida, cuidaba ovejas. De repente, se ve en otro país, en una sociedad avanzada, casas hermosas con grandes jardines, terrazas, gente rica y un nuevo idioma.
2. Los que lo conocieron vieron que en todo lo que hacía y a donde iba Dios estaba con él. Ej: (Génesis 39:20-23). Los prisioneros eran culpables hasta que se demostrara su inocencia, porque no tenían derecho a que se les juzgara enseguida. Las prisiones en ese tiempo eran lugares terribles, se quedaban esperando su juicio, muchos no llegaban a la corte y los juicios se realizaban si el gobernante lo deseaba. José estuvo dos años en prisión antes de aparecer ante Faraón y eso fue porque lo llamaron a interpretar un sueño, no para que lo juzgaran. (Génesis 40:1-23)
3. Lo que importa no son las circunstancias que pasemos en nuestra vida, sino nuestra manera de actuar ante ellas. Ej: José, aprendió esto de la manera más difícil: sus hermanos lo vendieron como esclavo para poder deshacerse de él. Después con los años, aprendió que nuestros talentos y conocimientos vienen de Dios y que hay que agradecérselos a Él y no presumir de ellos. Más tarde, si dijo que sus triunfos se los debía a Dios. (Génesis 41:16). "No está en mí; Dios será el que de repuesta propicia a Faraón". “Yo no tengo ese poder, pero Dios sí lo tiene” (TLA)
4. Con la ayuda de Dios, cada situación puede ser usada para bien aún cuando otros pretendan hacernos daño. Ej: (Génesis 50:20) Las experiencias en la vida de José nos enseñan que Dios saca cosas buenas de lo malo para los que confían en Él.
Hazte esta pregunta hoy: ¿Tengo suficiente fe en Dios para esperar en Él pacientemente y que utilice una mala situación para mi bien?
Podemos confiar en Él porque tal como José lo aprendió, Dios puede incluso anular las malas intenciones de la gente para cumplir sus propósitos.



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