ORACIÓN: ACCESO DIRECTO A DIOS
La vida de Nehemías es un ejemplo de liderazgo y organización. Él renunció a una posición cómoda y a la riqueza que tenía en Babilonia, regresó a Jerusalén y reunió al pueblo para reconstruir el muro. Aunque tuvo mucha oposición, utilizó medidas sabias de defensa para proteger al pueblo y para mantener en marcha el proyecto. Después de la reconstrucción del muro, Esdras leyó la ley al pueblo y se arrepintió toda la nación.
Los muros de la ciudad permanecieron en ruinas durante setenta años. Los muros representaban poder, protección y belleza para Jerusalén, además había que proteger al templo de cualquier ataque y asegurar la adoración. Dios puso el deseo de reconstruir los muros en el corazón de Nehemías y le dio una visión para ese proyecto.
Durante todo el libro vemos como Nehemías respondía a los problemas en oración. Desde que comenzó la obra, reconoció el problema, primeramente oró y luego actuó.
Nehemías 1:1-4 (RVR60)
Él demostró que era un gran líder porque ya estaba espiritualmente listo para escuchar el llamado de Dios. Planeó, creó un equipo de trabajo, resolvió los problemas y además animó al pueblo para que la reconstrucción se realizara.
Pero no fue fácil, porque tuvo que enfrentarse con el desprecio, rechazo, mentiras y las amenazas de sus enemigos y también con el temor, conflicto y desánimo de los que trabajaban a su lado. A pesar de todas estas cosas, no impidió que terminara la obra.
Aunque Dios mismo lo había capacitado para que construyera el muro, la obra no estuvo completa hasta que el pueblo reconstruyó su vida espiritual. Esdras, quién fue su antecesor, era quién se encargó de enseñar al pueblo la Palabra de Dios. Cuando escucharon, reconocieron el pecado que había en su vida y desde ese día se comprometieron a cumplir sus mandamientos.
¿Dios tiene alguna visión para ti? ¿Hay muros en tu vida que necesitan ser reconstruidos?
Dios quiere que la iglesia esté unida y capacitada para su obra. Cuando vemos y reconocemos las necesidades que hay a nuestro alrededor, Él nos da la visión y el deseo de construir porque con eso podemos mover a la gente a orar y juntos poderlo llevar a cabo.
1. El primer paso en todo lo que hagamos es la oración. Nehemías 1:5-11
Desde el principio hasta el final, oró a Dios pidiendo ayuda. Nunca dudó en pedir que Dios lo recordara: “Acuérdate de mí, Dios mío, para bien” esto significa "Mírame favorablemente por todo lo que hecho" Nehemías 13:31
2. Si nos ponemos bajo la dirección de Dios podemos lograr cosas imposibles.
Nehemías 2:9-19
Nehemías mostró que él tenía una gran capacidad de liderazgo muy poco común. El muro de Jerusalén fue reconstruido en un tiempo récord: 52 días, a pesar de la oposición. Incluso sus enemigos tuvieron que reconocer que Dios estaba con ellos. Además, Dios a través de Nehemías trajo un despertar espiritual al pueblo.
3. Cuando estamos verdaderamente sirviendo a Dios tenemos que hablar con Él y caminar con Él. Nehemías 4:1-9; 10-15.
Quizás puedas pensar que no tienes las habilidades de Nehemías o estás en una posición en la que no puedes hacer nada grande para Dios. Pero podemos ser útiles de dos formas:
Hablando con Él. Dejando que entre a tu corazón, pensamientos y abrirle toda tu alma a Él: contarle nuestras preocupaciones, sentimientos y sueños.
Caminando con Él. Obedeciéndole, poniendo en práctica lo que aprendemos cuando leemos la Palabra, haciendo su voluntad.
Dios tiene una misión imposible y la quiere hacer por medio de ti, así como lo hizo con Nehemías.
Todavía hoy la oración sigue siendo la fuerza poderosa de Dios para resolver nuestros problemas. La oración y la acción van tomadas de la mano.



Comentarios
Publicar un comentario